Cómo mantener hidratado a tu bebé en verano
Última actualización julio de 2026 · Revisado por el equipo editorial de Nibli
Una guía clara y pensada para madres y padres para mantener cómodo e hidratado a tu bebé de 6 a 12 meses cuando aprieta el calor.

Cuando suben las temperaturas, es normal preocuparse por si tu bebé bebe lo suficiente. La buena noticia es que mantener hidratado a un bebé en verano suele ser más sencillo de lo que esperan las familias. En los bebés menores de 12 meses, la leche materna o la fórmula sigue haciendo casi todo el trabajo, y pequeñas cantidades de agua junto con alimentos ricos en agua pueden ayudar a cubrir los huecos una vez que se han iniciado los sólidos.
Esta guía te explica lo que de verdad importa cuando hace calor: por qué la leche sigue siendo la bebida principal, cuándo y cuánta agua es adecuada, qué alimentos aportan líquidos extra y cómo detectar las primeras señales de deshidratación y de golpe de calor. Sigue las recomendaciones pediátricas habituales para que puedas sentirte tranquila en lugar de dudar en cada tarde calurosa.
También aprenderás qué conviene evitar, como los zumos y el exceso de agua sola antes de los seis meses, ya que ambos pueden hacer más mal que bien. Cada bebé es diferente, así que tómate esto como un punto de partida cercano y consulta con tu pediatra o con tu enfermera de pediatría si tienes dudas concretas sobre tu peque.
Key takeaways
- La leche materna o la fórmula sigue siendo la bebida principal durante todo el primer año, incluso con calor.
- Los bebés menores de seis meses no necesitan agua extra; en su lugar, ofréceles más leche.
- A partir de los seis meses, unos pocos sorbos de agua en las comidas en un vaso abierto están bien.
- Los alimentos ricos en agua, como la sandía, el melón y el pepino, refuerzan suavemente la hidratación.
- Nunca diluyas la fórmula ni des zumos, refrescos de fruta ni bebidas azucaradas durante el primer año.
- Aprende las señales de deshidratación: menos pañales mojados, boca seca y somnolencia inusual.
- Mantén a tu bebé fresco y a la sombra, y ofrécele las tomas más a menudo cuando hace calor.
¿De verdad necesita agua un bebé en verano?
En los bebés menores de seis meses, la respuesta casi siempre es no. La leche materna y la fórmula son en su mayor parte agua y aportan toda la hidratación que necesita un bebé pequeño, incluso en los días de calor. Dar agua sola de más a un bebé tan pequeño puede llenar su pequeño estómago, reducir la ingesta de leche y, en algunos casos, alterar el equilibrio de minerales de su cuerpo.
Cuando tu bebé tiene alrededor de seis meses y ya toma sólidos, unos pequeños sorbos de agua junto con las comidas están bien y pueden venir bien con el calor. Pero el agua es un extra, no un sustituto. La leche debe seguir siendo la bebida a la que recurras con más frecuencia cuando tu bebé parezca tener sed o esté molesto por el calor.
Si hace mucho calor y tu bebé parece tener más sed, lo más sencillo con un bebé amamantado es ofrecerle el pecho más a menudo. A los bebés alimentados con fórmula puedes darles sus tomas habituales con un poco más de frecuencia, en lugar de necesitar grandes cantidades de agua.
La leche sigue siendo la bebida principal antes de los 12 meses
Este es el punto más importante de todos para la hidratación en verano. Tanto si tu bebé toma pecho, fórmula o una mezcla de ambos, la leche sigue siendo la principal fuente de líquidos y de alimento durante todo el primer año. El calor no cambia eso.
En lugar de recurrir primero al agua, ofrece leche más a menudo en los días calurosos. Los bebés amamantados pueden querer mamar en tomas más cortas y más frecuentes, y eso es completamente normal. No hace falta añadir agua a la fórmula ni diluirla, ya que las instrucciones de preparación del bote están pensadas para mantener a tu bebé bien hidratado.
- Bebés amamantados: da el pecho a demanda y ofrécelo con más frecuencia cuando hace calor.
- Bebés con fórmula: mantén la proporción de preparación estándar y ofrece las tomas habituales con más frecuencia si hace falta.
- Nunca diluyas la fórmula con agua de más para que cunda más o para aportar líquidos.
- El agua hervida y enfriada (para bebés con fórmula menores de seis meses) solo debe darse en cantidades muy pequeñas y tras consultarlo con tu profesional sanitario.
Cuándo y cuánta agua ofrecer
A partir de los seis meses aproximadamente, cuando tu bebé empieza con los sólidos, puedes comenzar a ofrecerle pequeñas cantidades de agua en un vaso abierto o en un vaso de flujo libre (sin válvula) con las comidas. Esto ayuda a la digestión, hace que tu bebé se acostumbre a beber en vaso y aporta un poco de líquido extra en verano.
No hace falta forzar una cantidad objetivo. Unos pocos sorbos en las comidas es más que suficiente al principio. A medida que tu bebé crezca y coma más sólidos, tomará de forma natural un poco más de agua. Deja que su sed y su interés te guíen en lugar de intentar alcanzar un número fijo de mililitros.
- Ofrece el agua en un vaso abierto o de flujo libre, no en biberón, para proteger los dientes en desarrollo.
- Empieza solo con unos pocos sorbos en las comidas; no hay una cantidad diaria que cumplir.
- Usa agua hervida y enfriada, sin nada más, para bebés menores de seis meses si alguna vez fuera necesario; a partir de los seis meses, el agua fresca del grifo va bien en la mayoría de las zonas.
- Aumenta el agua de forma gradual a medida que aumentan los sólidos durante la segunda mitad del primer año.
Alimentos ricos en agua que ayudan a la hidratación
Una vez que tu bebé toma sólidos, algunas frutas y verduras pueden aumentar sin que te des cuenta la ingesta de líquidos, porque están compuestas casi en su totalidad de agua. Son un añadido refrescante a las comidas de verano y una forma suave, basada en la comida, de reforzar la hidratación sin depender solo de las bebidas.
Sírvelas siempre en formas seguras frente al atragantamiento según la etapa de tu bebé. Los alimentos blandos también pueden suponer un riesgo si son redondos, firmes o están en trozos grandes, así que córtalos y prepáralos con cuidado.
- Sandía: quita las pepitas y sírvela en tiras blandas y finas o en trocitos machacados.
- Pepino: pélalo y sírvelo en bastones cocidos y blandos o rallado para los que empiezan a comer; los bastones grandes de pepino crudo pueden ser un riesgo de atragantamiento.
- Melón (cantalupo o melón de piel lisa): maduro, blando y cortado en tiras o trozos adecuados para su edad.
- Melocotón: maduro y blando, sin piel, cortado en trozos manejables.
- Frutos rojos como fresas y arándanos: cortados en cuartos o aplastados para eliminar la forma redonda que provoca atragantamiento.
- Las verduras al vapor o cocidas, como el calabacín, también contienen mucha agua.
Señales de que tu bebé puede estar deshidratado
Conocer las primeras señales de deshidratación te ayuda a actuar rápido en los días de calor o durante una enfermedad. La deshidratación leve suele poder manejarse en casa ofreciendo leche con más frecuencia, pero las señales más graves requieren atención médica inmediata.
Confía en tu instinto. Si tu bebé parece encontrarse mal, está inusualmente adormilado o cuesta despertarlo, no esperes: contacta de inmediato con tu pediatra, tu profesional sanitario o los servicios de emergencia.
- Menos pañales mojados de lo habitual, u orina claramente más oscura y con olor más fuerte.
- Boca seca, labios secos o llanto con pocas lágrimas o ninguna.
- La fontanela (el punto blando de la parte superior de la cabeza) hundida.
- Somnolencia inusual, flacidez o dificultad para despertarse.
- Respiración rápida, manos y pies fríos o con manchas, o un aspecto general de encontrarse mal.
Cómo detectar y prevenir el golpe de calor
La hidratación y la temperatura van de la mano en verano. Los bebés no regulan el calor de su cuerpo tan bien como los adultos, así que una gran parte de mantenerlos hidratados consiste simplemente en mantenerlos frescos y lejos del calor directo.
Vigila las señales de sobrecalentamiento, como la piel enrojecida o pegajosa, la respiración rápida, o un bebé que se nota caliente en el pecho y la espalda. Tocar la nuca o el pecho es una guía mejor de la temperatura que las manos y los pies, que pueden notarse frescos incluso cuando el bebé tiene calor.
- Mantén a los bebés fuera del sol directo, sobre todo entre media mañana y primera hora de la tarde.
- Viste a tu bebé con ropa ligera, holgada y transpirable, y quítale capas cuando estéis en casa.
- Usa la sombra, una capota de carrito que deje pasar el aire y habitaciones frescas con ventiladores colocados lejos del bebé.
- Ofrece leche con más frecuencia, ya que las tomas extra ayudan tanto a la hidratación como al bienestar.
- Los bebés menores de seis meses deben mantenerse totalmente fuera de la luz solar directa.
Qué NO darle a tu bebé
Algunas bebidas y costumbres pueden perjudicar la hidratación y la salud de tu bebé, aunque tu intención sea buena. Mantenerte alejada de ellas hace que la alimentación en verano sea segura y sencilla.
En concreto, los zumos de fruta no ofrecen ningún beneficio a los bebés y pueden desplazar la leche y exponer los dientes en desarrollo al azúcar. El agua sola en cantidades importantes antes de los seis meses también puede ser realmente arriesgada, así que es mejor evitarla salvo que un profesional sanitario indique lo contrario.
- Nada de zumos de fruta, refrescos de fruta, jarabes ni bebidas azucaradas o con sabores durante el primer año.
- Nada de grandes cantidades de agua sola antes de los seis meses; la leche aporta todos los líquidos necesarios.
- Nada de azúcar, sal ni miel añadidos en comidas o bebidas antes de que tu bebé cumpla un año.
- Nada de diluir ni aguar la fórmula para que cunda más o para aportar líquidos.
- Evita las bebidas muy frías o los cubitos de hielo duros; ofrece opciones frescas, no heladas.
Una rutina de hidratación sencilla para el verano
Poniéndolo todo junto, una buena rutina para el calor mantiene la leche en el centro, añade pequeños sorbos de agua una vez que empiezan los sólidos y se apoya en alimentos ricos en agua para un refuerzo refrescante. Mantén a tu bebé fresco, vigila las señales anteriores y ofrece las tomas un poco más a menudo de lo habitual.
No necesitas productos especiales ni horarios complicados. La constancia, la sombra y una alimentación receptiva llevarán a la mayoría de los bebés con comodidad a través de los meses de verano.
- Ofrece leche a demanda y con más frecuencia en los días de calor.
- A partir de los seis meses, incluye unos pocos sorbos de agua en las comidas en un vaso abierto.
- Sirve frutas y verduras hidratantes en formas seguras frente al atragantamiento.
- Mantén a tu bebé fresco, a la sombra y con ropa ligera.
- Revisa los pañales y el ánimo, y llama a tu profesional sanitario si ves señales de deshidratación.
Preguntas frecuentes
¿Necesita mi bebé agua en verano?
Antes de los seis meses, no. La leche materna o la fórmula aporta toda la hidratación que tu bebé necesita, incluso en los días de calor. A partir de los seis meses aproximadamente, unos pequeños sorbos de agua con las comidas están bien, pero la leche debe seguir siendo la bebida principal que ofreces cuando tu bebé tiene sed.
¿Cuánta agua puedo darle a mi bebé cuando hace calor?
A partir de los seis meses, unos pocos sorbos en cada comida es más que suficiente para empezar. No hay una cantidad diaria que tengas que alcanzar; deja que la sed de tu bebé te guíe. El agua es un extra, no un sustituto de la leche, así que sigue ofreciendo las tomas de leche como de costumbre.
¿Puedo darle agua a un recién nacido cuando hace calor?
Es mejor no dar agua sola a un recién nacido. En los bebés pequeños, el agua de más puede llenar su pequeño estómago, reducir la ingesta de leche y alterar el equilibrio de minerales de su cuerpo. Si hace calor, ofrécele leche materna o fórmula más a menudo en su lugar.
¿Debo ofrecer más leche cuando hace calor fuera?
Sí. En los días calurosos, los bebés amamantados pueden querer mamar más a menudo y en tomas más cortas, y a los bebés con fórmula puedes darles sus tomas habituales con un poco más de frecuencia. La leche extra es la forma más segura de mantener bien hidratado a un bebé menor de un año cuando hace calor.
¿Qué alimentos ayudan a mantener hidratado a mi bebé?
Una vez que tu bebé toma sólidos, los alimentos ricos en agua como la sandía, el melón, el pepino y el melocotón maduro aportan líquido extra. Sírvelos en formas blandas y seguras frente al atragantamiento según la etapa de tu bebé. Son un añadido refrescante para el verano junto con las tomas de leche habituales.
¿Puedo darle zumo de fruta a mi bebé para hidratarlo?
No. El zumo de fruta no ofrece ningún beneficio real a los bebés menores de un año, puede reducir la ingesta de leche y expone los dientes en desarrollo al azúcar. Para hidratar, quédate con la leche, unos pequeños sorbos de agua a partir de los seis meses y los alimentos ricos en agua.
¿Cómo sé si mi bebé está deshidratado?
Vigila si hay menos pañales mojados, orina más oscura, boca seca, llanto con pocas lágrimas, la fontanela hundida o somnolencia inusual. Las señales leves suelen poder aliviarse ofreciendo leche más a menudo. Si tu bebé parece encontrarse muy mal o cuesta despertarlo, busca ayuda médica de inmediato.
¿Debo usar biberón o vaso para el agua?
Un vaso abierto o un vaso de flujo libre (sin válvula) es lo mejor para el agua a partir de los seis meses aproximadamente, ya que ayuda a proteger los dientes en desarrollo y desarrolla la habilidad de beber en vaso. Reserva el biberón para las tomas de leche si usas uno. Unos pocos sorbos en las comidas es un estupendo punto de partida.
¿Es seguro darle a mi bebé bebidas frías o con hielo en verano?
Las bebidas frescas están bien, pero evita las bebidas muy heladas y los cubitos de hielo duros, que pueden resultar incómodos o suponer un riesgo de atragantamiento. Ofrece agua o leche frescas en lugar de opciones heladas. Los helados caseros y adecuados para su edad, hechos con leche o fruta blanda, pueden ser una forma más suave de refrescarse.
¿Cómo puedo evitar que mi bebé se sobrecaliente?
Mantén a tu bebé fuera del sol directo, vístelo con ropa ligera y holgada y usa la sombra y habitaciones frescas y ventiladas. Tócale la nuca o el pecho para comprobar su temperatura en lugar de las manos y los pies. Ofrecerle leche más a menudo también ayuda tanto a refrescarlo como a hidratarlo.
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